UNA FORMACIÓN DE TODO EL SER...

 

La formación no se reduce a una simple información, si no que tiene como objetivo una profunda transformación.

Sin exámenes ni notas, este sistema permite a cada uno estudiar sin estrés y adquirir o retomar confianza en las propias capacidades intelectuales.

El conjunto del programa está armonizado con el tiempo litúrgico, teología y liturgia esclareciéndose mutuamente. No hay separación entre oración y formación. Ambas se enriquecen mutuamente.

En un clima de oración: 

    El curso de la mañana concluye con la oración de alabanza de mediodía, durante la cual la lectura proclamada esclarece la enseñanza recibida.

       El curso de la tarde concluye con la acción de gracias de la Eucaristía.

UNA PEDAGOGÍA A LA ESCUCHA DE CADA UNO

Los profesores tienen en consideración el ponerse al alcance de todos. Ajustan sus clases sin por contra reducir el contenido, de manera que tanto un joven convertido con poca formación cristiana, como un seminarista en curso, encuentren en las clases un alimento consistente para su fe.

Los profesores viven el día a día de la escuela durante los días que dura su sesión. Esto permite la posibilidad de intercambiar tranquilemente con ellos fuera de las clases y beneficiarse de un seguimiento individual para profundizar la enseñanza dada.

Todo está hecho para suscitar el deseo de continuar formándose después del año en Jeunesse Lumière. Los profesores vienen de horizontes y de familias espirituales muy diferentes, lo que abre a un horizonte eclesial muy amplio.

FORMACIÓN A LA EVANGELIZACIÓN

La formación a la evangelización ocupa un lugar importante en el programa: una semana entera antes de cada salida en misión, además de varias medias jornadas durante el año.

Las cuestiones de actualidad son especialmente trabajadas con el fin de poder responder lo mejor posible a las preguntas de los jóvenes encontrados en misión.

ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL

Un año en JL es también un tiempo de discernimiento para el futuro, un tiempo de fundación humana y espiritual. Cada uno elige al principio del año un acompañador/a espiritual que no sustituye al padre o madre espiritual habitual, pero que ayuda a cada uno a discernir las preferencias del Padre, a madurar humana y espiritualmente, a desarrollar esta memoria de la gracia de la que a menudo habla nuestro Papa Francisco. En resumen, estos encuentros cada 2-3 semanas son un verdadero camino de crecimiento. Los acompañadores son de manera voluntaria de horizontes espirituales muy diversos, además de diferentes estados de vida: sacerdotes diocesanos, monjes, matrimonios, laicos, religiosas...

TEMAS ABORDADOS

14 horas de curso por semana, de lunes a jueves. Cada sesión está consagrada fundamentalmente a un tema.

TEOLOGÍA

Credo

Teología moral

Teología del cuerpo

Vida sacramental

FILOSOFÍA Y ANTROPOLOGÍA

La persona humana

Vida afectiva

Construcción de la identidad

ESCRITURA SANTA

Recorrido bíblico

Manducación de la Palabra

ESPIRITUALIDAD

Fundamentos de la vida espiritual

Combate espiritual

Vocación a la santidad

Liturgia

HISTORIA DE LA IGLESIA

Eclosión de las grandes órdenes religiosas

Momentos conflictivos de la historia de la Iglesia

PREPARACIÓN A LA EVANGELIZACIÓN

-Tomar la palabra en público

-Construcción de un testimonio

-Exhortación

-Coreografía

-Puesta en escena

-Animación litúrgica

-Canto

CUESTIONES DE SOCIEDAD

-Bioética

-Ciencia y fe

-Familia y evangelización

-Diálogo con el Islam

-Reflexión sobre los temas de actualidad

OTRAS RELIGIONES

Ortodoxia y ecumenismo

Protestantismo

Judaísmo

Islam

 

Se trata de una idea general: los temas de las sesiones pueden variar de un año a otro. Regularmente son adaptados en función de las cuestiones y desafíos que la sociedad presenta y para los que es necesario que un(a) joven cristiano(a) sea formado(a).